Una pausa en el paisaje. Un lugar donde detenerse en la ruta y conectar con el ritmo silencioso del lago. Más que un refugio, es una experiencia de proximidad con la Naturaleza: escuchar el viento entre los imponentes árboles que rodean la laguna y observar las aves que habitan el entorno.
El proyecto parte del recuerdo de infancia de la cabaña del árbol. Las cuatro cabañas se posan con ligereza sobre pilotis de madera en el terreno húmedo y pantanoso, minimizando la huella y preservando la topografía natural de la Lagoa do Canário.
Un espacio central de mayor altura articula la vida común: comedor, estar y hogar, abiertos hacia una terraza que enmarca el horizonte del lago. En contraste, un muro equipado de mayor espesor concentra los ámbitos privados —dormitorio, cocina y baño— y actúa como elemento térmico y protector.
Sobre este muro equipado, un pequeño cobijo, destinado a la contemplación de las aves, a la lectura y el silencio.