VIVIENDA COLECTIVA CA
Madrid
2022
Concurso de Edificio de Viviendas en Carabanchel
4.500 m2
Concurso para la construcción de 31 viviendas de protección pública en la modilidad de alquiler
Concurso para la construcción de un edificio de vivienda de protección pública en Madrid: un bloque de 31 viviendas con aproximadamente 4.500 m² construidos. La propuesta parte de una premisa clara: transformar la vivienda colectiva en una infraestructura productiva, donde cada hogar disponga de su propio huerto de autoconsumo como parte inseparable de la arquitectura.
La clave del proyecto reside en integrar naturaleza y vivienda no como añadido, sino como sistema. Cada unidad incorpora un espacio productivo asociado —huerto e invernadero— que permite el cultivo doméstico y refuerza la autonomía alimentaria. Estos huertos individuales se complementan con un huerto comunitario situado en la parte posterior de la parcela, conectado directamente al sistema de recogida y acumulación de aguas pluviales de la cubierta. De este modo, la producción doméstica y colectiva queda integrada en un mismo ciclo hídrico y ecológico.
El conjunto se articula en torno a un islote vegetal que actúa como espacio comunitario y soporte ambiental, fomentando nuevas formas de convivencia en torno al cuidado y la producción compartida. El planteamiento bioclimático garantiza ventilación cruzada hasta el interior del edificio, favoreciendo la renovación natural del aire y mejorando el confort ambiental de las viviendas.
La tipología se organiza como una franja transversal de 9 metros de ancho que concentra los espacios de día —cocina, comedor y estar— en continuidad y con doble orientación. Un volumen protegido alberga las estancias nocturnas, configurables según las necesidades de cada vivienda. Esta disposición sitúa las áreas más activas junto a las circulaciones verticales y protege las zonas de descanso del ruido, asegurando privacidad y silencio.
Las viviendas incorporan invernaderos que actúan como amortiguadores térmicos, acumulando calor en invierno y favoreciendo su restitución hacia el interior. La envolvente se concibe como una piel permeable capaz de regular la inercia térmica: libera el calor acumulado durante el día en invierno y preserva el frescor en verano.
La estructura se resuelve en madera contralaminada (CLT), combinando eficiencia estructural y bajo impacto ambiental. Además de responder adecuadamente a acciones de viento y movimientos sísmicos leves, reduce la energía incorporada del edificio. Los adhesivos empleados son no tóxicos y biodegradables, reforzando el compromiso medioambiental del sistema constructivo. La madera, como material renovable, permite su reutilización o degradación controlada al final del ciclo de vida, minimizando la huella de carbono del conjunto.